Economía mínima para decidir
No hace falta estudiar economía para administrar una empresa, pero hay seis ideas sin las cuales se decide mal: piso y techo del precio, precios relativos, el precio del tiempo (inflación y plazos), tipo de cambio, costo de oportunidad y elasticidad. Cada una con su origen, su fórmula de una línea y la decisión concreta que cambia. Con caso resuelto, figuras, ejercicios, preguntas de repaso y glosario. Libro Administrar una empresa, capítulo 4.
Libro Administrar una empresa, capítulo 4 (parte I: Fundamentos). Anterior: el dueño. Índice en la Escuela.
Al terminar este capítulo vas a poder:
- Fijar el piso y el techo de un precio, y saber qué hacer cuando el techo queda debajo del piso.
- Recalcular un precio cuando suben los insumos, por trabajo y con la fórmula del margen objetivo, en lugar de "aumentar un porcentaje".
- Ponerle precio al tiempo: cuánto cuesta cobrar a plazo con inflación y cómo cubrirse del tipo de cambio.
- Decidir qué trabajo aceptar cuando la capacidad no alcanza (costo de oportunidad) y a qué clientes subirles el precio y a cuáles no (elasticidad).
El caso: Herrería Industrial Alcorta
Lucía dirige Herrería Industrial Alcorta: diez personas, portones, rejas, escaleras y estructuras livianas para obras y fábricas. Facturan unos USD 45.000 por mes. El hierro es el 45 % del precio de cada trabajo y se compra a precio dolarizado; los clientes de obra pagan a 60 días; la inflación corre al 4 % mensual.
En un mes pasaron tres cosas. El dólar subió un 20 % y Lucía, para "no asustar", subió sus precios un 8 %. Un cliente mayorista de rejas estándar la dejó por otro taller un 10 % más barato. Y una fábrica le pidió con urgencia una escalera de emergencia para una inspección: Lucía la cobró "lo de siempre" y el cliente pagó al día siguiente, sin discutir. Al cierre del mes, el margen había caído de 18 % a 9 % y Lucía no entendía por qué, si "vendió más que nunca".
Ninguna de las tres cosas se arregla con esfuerzo. Se arreglan con seis ideas de economía que caben en un capítulo.
1. Oferta y demanda: el precio tiene piso y techo
La economía explica los precios como el encuentro de dos fuerzas: lo que los vendedores están dispuestos a ofrecer a cada precio y lo que los compradores están dispuestos a pagar. Alfred Marshall dibujó las dos curvas que todavía se enseñan en el primer año de cualquier carrera (Principles of Economics, 1890). Para el dueño de una empresa chica, la versión útil tiene dos líneas:
- El piso es tu costo real más el margen que la empresa necesita para seguir existiendo. Lo fija tu cuenta de costos (capítulo 6) y sube cuando suben los insumos o cuando vendés menos horas.
- El techo es lo que el cliente está dispuesto a pagar por el valor que percibe, comparado con sus alternativas. Lo fija el mercado: la competencia, la urgencia, la confianza, lo que el cliente gana con tu trabajo.
Entre el piso y el techo decidís vos, y esa decisión se llama política comercial: la misma regla para todos los clientes que están en el mismo caso. Si el techo queda debajo del piso, no hay negocio con ese cliente, y las salidas son tres: bajar el costo, subir el valor que el cliente percibe (plazo, cumplimiento, servicio) o cambiar de cliente. Lo que no sirve es cotizar debajo del piso para "no perderlo": eso es pagarle al cliente por trabajar.
El cliente mayorista que dejó a Alcorta por un 10 % tenía un techo bajo (reja estándar, compara por precio) y Alcorta tenía un piso alto para ese producto (lo hacía con la misma gente y los mismos tiempos que las estructuras a medida). Perderlo no fue un error: fue el mercado diciendo que ese producto, hecho así, no era negocio.
2. Precios relativos: lo que importa es cuánto cambió respecto de los demás
En una economía con inflación todos los precios suben, pero no todos igual. Lo que decide el margen no es cuánto subió tu precio, sino cuánto subió comparado con lo que comprás. Si el hierro subió 30 % y tu precio 15 %, el margen se te puede achicar un cuarto aunque "aumentaste".
La fórmula para no equivocarse es de una línea. Si querés conservar un margen objetivo m (como porcentaje del precio), el precio necesario es:
Precio = costo total / (1 − m)
Con el ejemplo de la Figura 2: costo total nuevo 650 + 330 = 980; margen objetivo 20 %: precio = 980 / 0,8 = USD 1.225, un 22,5 % más que antes. "Subir 15 % porque la inflación fue 15 %" es la forma más común de perder margen sin darse cuenta, porque la inflación es un promedio de toda la economía y tu canasta de costos no es el promedio.
De acá sale la primera regla práctica: los precios se revisan por disparador, no por calendario. El disparador es la suba de los dos o tres insumos que más pesan en tu costo (en Alcorta, el hierro). Cuando sube, se recalcula ese mismo día, por tipo de trabajo, con la fórmula. Lo demás (energía, sueldos, alquiler) se revisa una vez por mes.
3. El tiempo tiene precio: inflación, plazos de cobro y de pago
Con inflación, un peso de hoy vale más que un peso dentro de 60 días. Cobrar a plazo es, entonces, hacer un descuento invisible: lo que te pagan vale menos que lo que facturaste. Irving Fisher formalizó hace casi un siglo la diferencia entre tasas nominales y reales (The Theory of Interest, 1930); la versión práctica para un taller cabe en una fórmula:
Valor real de un cobro a n meses = monto / (1 + i)^n, donde i es la inflación mensual (o tu costo financiero, el que sea mayor).
Lo mismo al revés: pagar a plazo a un proveedor es un crédito, y pagar contado con descuento puede ser el mejor negocio del mes si el descuento supera la inflación del período. Y el stock es tiempo convertido en material: comprar antes de una suba protege; comprar "por las dudas" inmoviliza plata que valía más en la caja.
Las reglas prácticas:
- Toda condición de pago tiene un precio explícito: contado un precio; 30 días, ese precio por (1 + i); 60 días, por (1 + i)². Nunca el mismo precio para contado y para 60 días.
- Las listas de precios tienen fecha de vigencia y se revisan por disparador (sección 2).
- El stock se decide por rotación y por riesgo de abastecimiento, no por miedo: cuánto tarda en reponerse, cuánto se usa por mes, cuánto cuesta tenerlo quieto (capítulo 23).
4. Tipo de cambio: sabé en qué moneda vivís
Si tus insumos siguen al dólar y tus precios están en moneda local, un salto del tipo de cambio te deja vendiendo a pérdida hasta que recotices. Si exportás, al revés: un dólar más alto te mejora. La primera cuenta que hay que tener es qué porcentaje de tu costo está atado a cada moneda. En el portón típico de Alcorta: hierro 53 % del costo (dólar), mano de obra 29 % (pesos, con cláusulas de convenio), terceros 12 % (mixto), gastos fijos 6 % (pesos). Más de la mitad del costo sigue al dólar; el precio, en cambio, estaba 100 % en pesos y a 60 días.
Eso tiene nombre: descalce. Y tiene tres remedios, en orden de simpleza:
- Recotizar el mismo día que se mueve el tipo de cambio, con la fórmula de la sección 2. Requiere saber el precio vigente del insumo, no el de hace tres meses.
- Acortar la vigencia del presupuesto cuando el insumo es dolarizado: "válido 7 días" en lugar de 30, o precio expresado en la moneda del insumo con conversión al día de pago.
- No dar plazos largos en moneda local sobre costos en dólares: el plazo es un riesgo cambiario que estás regalando. Si el cliente necesita 60 días, el precio a 60 días incluye el costo de cubrirse.
Un sistema de gestión con precios de insumos vigentes muestra el descalce el mismo día; sin sistema, se descubre a fin de mes, cuando ya se cotizó todo el mes con el costo viejo.
5. Costo de oportunidad: lo que dejás de ganar
Es el concepto más útil de toda la economía para un dueño, y ya lo usamos en el capítulo 3 con el valor de tu hora: el costo de usar un recurso en algo es lo que ese recurso hubiera rendido en su mejor alternativa. Cada peso en stock no está en la caja; cada hora de máquina en un trabajo no está en otro; cada hora tuya en el mostrador no está dirigiendo.
Donde más plata mueve esta idea es en la decisión de qué trabajo aceptar cuando la capacidad no alcanza. Un taller tiene horas limitadas (de gente o de máquina). Dos trabajos compiten por esas horas: uno grande, con margen total alto; otro chico, con margen total menor. La intuición dice "el grande". La economía dice: comparar el margen por hora de capacidad, no el margen total. Eliyahu Goldratt lo convirtió en método en The Goal (1984): cuando hay un recurso que limita (el cuello de botella), la empresa gana lo que ese recurso produce por hora, y cada decisión se mide por cuánto margen genera por hora del cuello.
Margen por hora = (precio − costos variables) / horas del recurso limitante
Si el trabajo grande deja USD 6.000 de margen en 400 horas (USD 15 por hora) y los trabajos chicos dejan USD 25 por hora, aceptar el grande cuesta USD 10 por hora durante 400 horas: USD 4.000 que no se ven en ninguna factura. Se ven en los trabajos chicos que se rechazaron o se demoraron.
6. Elasticidad: a quién le importa el precio
La elasticidad mide cuánto cambia lo que la gente compra cuando cambia el precio. Hay clientes y productos sensibles al precio (si subís 5 %, se van) y otros que no (si subís 15 %, ni lo notan, porque lo que compran es urgencia, confianza o especialización). Tratarlos igual es perder margen en unos y clientes en otros.
La escalera de emergencia que Alcorta cobró "lo de siempre" estaba en el cuadrante de arriba a la izquierda: urgente, especializada, sin alternativa a tiempo. Su techo era mucho más alto que el precio de lista, y Lucía dejó esa diferencia sobre la mesa. El mayorista de rejas estaba abajo a la derecha: rutina y compara. Ahí no había techo para subir, y la política correcta era bajar el costo (hacer la reja estándar con un proceso distinto) o no tomarlo.
La elasticidad no se adivina: se mide. La medida es la tasa de cierre por segmento y por rango de precio: si en un segmento cerrás el 80 % de los presupuestos, tu precio está debajo del techo y hay espacio para subir; si cerrás el 15 %, estás arriba o estás cotizando tarde. Sin registro de presupuestos por segmento, esta cuenta no existe, y los precios se fijan por sensación.
7. Lo que esto cambia en la práctica
Seis ideas, seis reglas:
- Cada precio tiene piso (tu costo más margen) y techo (lo que el cliente paga); si el techo está debajo del piso, cambiás el costo, el valor o el cliente.
- Los precios se revisan por disparador (suba de los insumos que más pesan), por tipo de trabajo, con la fórmula del margen objetivo.
- Las condiciones de pago tienen precio: contado, 30 y 60 días son tres precios distintos.
- Sabés qué porcentaje de tu costo sigue a cada moneda, y no regalás plazo largo en moneda local sobre costos en dólares.
- Cuando la capacidad no alcanza, elegís por margen por hora del recurso limitante, no por tamaño del trabajo.
- Segmentás precios por tipo de cliente y de producto, con política escrita, y medís la tasa de cierre por segmento.
Nada de esto se sostiene sin registros: el precio vigente de cada insumo con fecha, el costo por moneda, las horas por tipo de trabajo, los presupuestos por segmento con su resultado. Es exactamente lo que un sistema completo tiene al día, y por lo que las empresas con sistema reaccionan en días y las otras en meses.
Ejemplo resuelto: el mes de Alcorta, con las seis ideas
Un portón industrial típico de Alcorta, antes del salto del dólar: precio USD 2.000; hierro USD 900 (45 %); mano de obra USD 500; terceros (zincado, flete) USD 200; gastos fijos asignados USD 100. Costo total USD 1.700; margen USD 300 (15 %); 40 horas de taller.
Precios relativos (idea 2). El dólar sube 20 %: el hierro pasa a USD 1.080. Costo total nuevo: 1.080 + 500 + 200 + 100 = USD 1.880. Lucía subió 8 %: precio USD 2.160, margen 2.160 − 1.880 = USD 280… pero ese es el margen nominal; en pesos de 60 días, menos (ver abajo). Lo que correspondía con la fórmula, margen objetivo 15 %: 1.880 / 0,85 = USD 2.212, un 10,6 % de aumento. Para volver a los USD 300 de margen hacían falta USD 2.180. Con el 8 % quedó cerca, pero no llegó; y en los trabajos con más hierro (estructuras: 60 % de hierro y 8 % de margen), el 8 % dejó un margen nominal de 4 sobre cada 108 de precio, que cobrado a 60 días es negativo.
El precio del tiempo (idea 3). Cobrar USD 2.160 a 60 días con 4 % mensual: 2.160 / (1,04)² = USD 1.997 reales. El margen "de USD 280" es en realidad 1.997 − 1.880 = USD 117: el 5,9 %. Ahí está la mitad de la caída del margen del mes. La regla: precio contado USD 2.212; a 30 días USD 2.300; a 60 días USD 2.393. Si el cliente de obra no acepta, Alcorta puede ofrecer un descuento por anticipo: con el 50 % al confirmar, el plazo efectivo baja a 30 días.
Tipo de cambio (idea 4). Con el hierro en dólares (45 % del precio, 53 % del costo) y el 100 % del precio en pesos a 60 días, Alcorta tenía un descalce de 45 % × 2.000 = USD 900 por portón expuestos al dólar durante 60 días. Remedio inmediato: presupuestos válidos 7 días, precio del hierro actualizado cada semana en la planilla de cotización; a mediano plazo, los trabajos con más de 50 % de hierro se cotizan con el hierro expresado al dólar del día de pago.
Costo de oportunidad (idea 5). Ese mes Alcorta aceptó una estructura grande: USD 18.000, 400 horas, margen USD 6.000 (USD 15 por hora). Para hacerla postergó nueve trabajos chicos (portones y escaleras) que dejaban USD 25 por hora en esas mismas 400 horas: USD 10.000 que se perdieron o se cobraron tarde. El trabajo grande "ganó" USD 6.000 y costó USD 10.000 de alternativa: USD 4.000 de pérdida real más tres clientes enojados. La decisión correcta era cotizar la estructura a un precio que diera al menos USD 25 por hora (USD 22.000) o no tomarla.
Elasticidad (idea 6). La escalera de emergencia: precio de lista USD 1.500, 30 horas, margen USD 400. El cliente tenía una inspección en tres días y ninguna alternativa a tiempo: su techo estaba, con cualquier cálculo razonable, por encima de USD 2.200. Con una política de "urgencia: lista + 40 %", Alcorta habría cobrado USD 2.100 y el cliente habría pagado igual, el mismo día. Diferencia: USD 600 de margen en un solo trabajo. El mayorista de rejas, en cambio: 200 rejas por mes a USD 90, margen USD 6 por reja (USD 3 por hora de taller). Perderlo liberó 400 horas por mes para trabajos de USD 25 por hora. No fue una pérdida: fue el mejor cambio del año, y Lucía recién lo vio cuando hizo la cuenta por hora.
Resultado. Con las seis reglas, el mismo mes de Alcorta habría tenido un margen del 19 % en lugar del 9 %, sin un solo cliente más. La diferencia, unos USD 4.500, es el precio de no saber economía mínima.
Ejercicios
Ejercicio 1 · Cálculo: recotizar en Gráfica del Oeste
Una caja de packaging de Gráfica del Oeste se vende a USD 3,00 la unidad. Costo: cartón USD 1,20 (dolarizado), tinta USD 0,30 (dolarizada), mano de obra y máquina USD 0,80, gastos fijos asignados USD 0,25. El dólar sube 25 %. Rosa quiere conservar su margen actual como porcentaje del precio.
Calculá el margen actual, el costo nuevo, el precio nuevo con la fórmula del margen objetivo y el porcentaje de aumento. Después calculá qué pasa con el margen si Rosa aumenta solo el 12 %.
Solución
Costo actual: 1,20 + 0,30 + 0,80 + 0,25 = USD 2,55. Margen actual: 3,00 − 2,55 = USD 0,45, el 15 % del precio.
Costo nuevo: cartón 1,50; tinta 0,375; resto igual: 1,50 + 0,375 + 0,80 + 0,25 = USD 2,925.
Precio nuevo: 2,925 / (1 − 0,15) = USD 3,44, un 14,7 % de aumento (aunque el dólar subió 25 %, porque solo la mitad del costo está dolarizada).
Con un 12 %: precio 3,36; margen 3,36 − 2,925 = USD 0,435, el 12,9 % del precio: perdió dos puntos de margen. Parece poco; contra recotizar son USD 0,08 menos por caja (3,44 − 3,36), y en 10.000 cajas por mes, unos USD 800 menos de ganancia. Esa es la diferencia entre "aumentar un porcentaje" y recotizar por trabajo.
Ejercicio 2 · Cálculo: el precio de cada plazo en Estudio Varela
Estudio Varela cotiza un proyecto en USD 12.000 contado. El cliente pide pagar a 90 días. La inflación es 3 % mensual y el estudio se financia con descubierto bancario al 4 % mensual.
Calculá el valor real de cobrar USD 12.000 a 90 días, el precio que habría que cotizar a 90 días para no perder, y proponé una alternativa de condiciones.
Solución
Se usa la tasa mayor (4 %, el costo real de financiarse). Valor real: 12.000 / (1,04)³ = 12.000 / 1,1249 = USD 10.668. El estudio estaría regalando USD 1.332, el 11 % del proyecto, probablemente más que su margen.
Precio a 90 días: 12.000 × 1,1249 = USD 13.499.
Alternativa: 40 % al inicio (USD 4.800), 30 % a 45 días, 30 % a 90 días, con el precio base ajustado solo por los tramos a plazo: 4.800 + 3.600 × 1,04^1,5 + 3.600 × 1,1249 = 4.800 + 3.819 + 4.050 = USD 12.669. El cliente paga 6 % más que contado en lugar de 12,5 %, el estudio no financia el proyecto entero, y el anticipo cubre las horas del primer mes.
Ejercicio 3 · Decisión: ¿qué trabajo toma Taller Ferreyra?
Taller Ferreyra tiene 160 horas de taller disponibles este mes y dos pedidos que no entran juntos. Pedido A: reparación integral de una flota, USD 9.600, costos variables (repuestos y terceros) USD 4.000, 160 horas. Pedido B: 20 services y reparaciones medianas de clientes habituales, USD 7.000 en total, costos variables USD 2.200, 120 horas; las 40 horas restantes se llenarían con trabajos de mostrador que dejan USD 20 por hora de margen.
¿Cuál conviene, y por qué? ¿A qué precio convendría el pedido A?
Solución
Margen por hora del recurso limitante (las horas de taller):
- A: (9.600 − 4.000) / 160 = USD 35 por hora. Margen total USD 5.600.
- B: (7.000 − 2.200) / 120 = USD 40 por hora, más 40 horas de mostrador a USD 20: total 4.800 + 800 = USD 5.600, es decir USD 35 por hora en promedio sobre las 160.
Empatan en plata este mes. Lo que decide es lo que no está en la cuenta: B mantiene a 20 clientes habituales (que vuelven todos los meses); A es un cliente nuevo que puede convertirse en contrato de flota. Si Marta puede negociar A a un precio que dé por lo menos USD 40 por hora (USD 10.400), lo toma y además pide que las 20 reparaciones de B se reprogramen con fecha cierta; si no, prioriza B. El punto del ejercicio: la decisión se hace por hora de capacidad y después se agregan los factores de largo plazo; nunca al revés.
Ejercicio 4 · Para tu empresa
Tomá tu trabajo más frecuente y escribí su costo en cuatro renglones: material, mano de obra, terceros, fijos asignados. Marcá qué porcentaje de ese costo sigue al dólar. Calculá el precio que necesitás con la fórmula del margen objetivo y compará con el que estás cobrando. Después, listá tus condiciones de pago habituales y calculá el precio que corresponde a cada una con la tasa que te cuesta financiarte. Por último, ubicá a tus cinco clientes principales en la matriz de la Figura 3: ¿les estás cobrando según el cuadrante en el que están?
Errores comunes
- Aumentar "lo que subió la inflación". La inflación es un promedio; tu canasta de costos no. Se recotiza por trabajo con los costos de hoy.
- Un solo precio para contado y para 60 días. Es un descuento invisible que suele superar el margen.
- No saber qué parte del costo sigue al dólar. Sin esa cuenta, cada salto del tipo de cambio se descubre a fin de mes.
- Elegir trabajos por tamaño. El trabajo grande con margen por hora bajo expulsa a los chicos con margen por hora alto.
- Cobrar la urgencia como rutina. El cliente que no tiene alternativa a tiempo tiene un techo alto, y no cobrarlo es regalar margen.
- Pelear por el cliente que compara solo precio con el mismo costo con que atendés a los que valoran el servicio. O cambia el costo o cambia el cliente.
Lo que hay que registrar
Cinco registros sostienen las seis ideas: el precio vigente de cada insumo con fecha (para recotizar por disparador), el porcentaje del costo por moneda por tipo de trabajo, el precio por condición de pago (contado, 30, 60) con la tasa usada, el margen por hora por tipo de trabajo (para decidir capacidad) y los presupuestos por segmento con su resultado (para medir la elasticidad con la tasa de cierre). En un sistema completo, los cinco salen de la lista de precios de compras, del cotizador y del CRM (módulos comerciales); en planillas, duran hasta la segunda suba del dólar.
Resumen en cinco líneas
- Todo precio tiene piso (tu costo más margen) y techo (lo que el cliente paga por el valor que percibe); la política comercial decide entre los dos.
- Con inflación, el margen depende de cuánto subió tu precio respecto de lo que comprás; se recotiza por trabajo, por disparador y con la fórmula precio = costo / (1 − margen).
- El tiempo tiene precio: cobrar a plazo es un descuento invisible, y cada condición de pago debe tener su precio.
- Hay que saber qué parte del costo sigue a cada moneda y no regalar plazo largo en moneda local sobre costos en dólares.
- Cuando la capacidad no alcanza, se elige por margen por hora del recurso limitante; y los precios se segmentan según a quién le importa el precio, midiendo la tasa de cierre.
Preguntas de repaso
1. Alcorta perdió un cliente mayorista que se fue a un taller 10 % más barato. ¿Fue un error? No necesariamente: el cliente estaba en el cuadrante "rutina y compara" con un techo bajo, y el producto tenía un piso alto por hacerse con el proceso de los trabajos a medida. Perderlo liberó horas para trabajos con margen por hora ocho veces mayor. El error fue no hacer la cuenta por hora antes.
2. ¿Por qué "aumentar lo que subió el dólar" también puede ser un error? Porque solo una parte del costo sigue al dólar. En el Ejercicio 1, el dólar subió 25 % y el precio necesario subía 14,7 %: aumentar 25 % habría puesto el precio por encima del techo de muchos clientes sin necesidad.
3. ¿Qué significa que el margen de un trabajo cobrado a 60 días sea "nominal"? Que está calculado en pesos del día de la factura, no del día del cobro. Con inflación o costo financiero, el valor real de lo cobrado es menor, y el margen real puede ser una fracción del nominal o negativo.
4. Dos pedidos tienen el mismo margen total. ¿Cómo se elige? Por margen por hora del recurso limitante y, a igualdad, por lo que no está en la cuenta: clientes que vuelven, riesgo de cobro, lo que habilita a futuro. Nunca por el tamaño del pedido.
5. ¿Cómo se mide la elasticidad sin encuestas ni economistas? Con la tasa de cierre de presupuestos por segmento y por rango de precio: cierre muy alto indica espacio para subir; cierre muy bajo indica precio sobre el techo o cotización tardía. Requiere registrar cada presupuesto con su segmento y su resultado.
Conceptos clave
- Piso y techo del precio: el mínimo que cubre costo y margen necesario, y el máximo que el cliente paga por el valor percibido frente a sus alternativas.
- Política comercial: la regla escrita que fija el precio y las condiciones para cada tipo de cliente y de trabajo.
- Precios relativos: la variación de tu precio comparada con la de tus costos; lo que decide el margen con inflación.
- Fórmula del margen objetivo: precio = costo total / (1 − margen deseado).
- Disparador de revisión de precios: la suba de un insumo clave que obliga a recotizar ese mismo día.
- Valor real de un cobro: monto / (1 + tasa)^meses; lo que de verdad vale lo que te pagan a plazo.
- Descalce de monedas: tener costos en una moneda y precios o plazos en otra, sin cobertura.
- Costo de oportunidad: lo que un recurso hubiera rendido en su mejor alternativa.
- Margen por hora del recurso limitante: (precio − costos variables) / horas del cuello de botella; criterio para elegir trabajos cuando la capacidad no alcanza.
- Elasticidad: cuánto cambia la demanda cuando cambia el precio; se mide con la tasa de cierre por segmento.
Referencias
- Marshall, Alfred. Principles of Economics. Macmillan, 1890.
- Fisher, Irving. The Theory of Interest. Macmillan, 1930.
- Goldratt, Eliyahu M. y Cox, Jeff. The Goal: A Process of Ongoing Improvement. North River Press, 1984.
- Mankiw, N. Gregory. Principles of Economics. Cengage, varias ediciones desde 1998 (capítulos de oferta y demanda, elasticidad e inflación).
Lo que sigue
El capítulo 5 cierra la parte I con lo que casi nadie quiere leer y todos necesitan: formas jurídicas, impuestos y obligaciones, en visión general por país, y por qué la formalidad es una inversión y no un costo. Si querés recotizar tu trabajo más frecuente con alguien, Alex hace la cuenta con vos.