Las doce prácticas
Una práctica por parábola, en una línea, para volver a buscarla el mes en que haga falta, y los libros de rubro donde nació cada personaje. Lo que no se ve, apéndice A.
Lo que no se ve · Apéndice A. Una práctica por parábola, la que más sirve el mes en que las ventas no llegan. Cada parábola tiene cuatro o cinco; acá queda una sola, para encontrarla rápido.
Las doce, en una línea
Parte I · Los dueños
- Nueve meses sin el Mirador. Antes de entrar en los meses vacíos, escribí el límite: cuánto podés perder, cuándo lo mirás y qué se corta primero si se cruza.
- Cuatro meses sin obras. Decidí hoy cómo vas a decidir: una fecha y pocos números, y no cambies la regla en una noche de miedo.
- El contrato que no se renovó. No llenes el hueco de un cliente perdido con lo primero que aparece; escribí cómo es un buen cliente y cuánto puede pesar uno solo.
- Seis meses de precio. Ante un competidor que baja precios, separá a los clientes que compran solo precio de los que compran algo más, y defendé a los segundos con lo que el otro no tiene.
Parte II · Los que sostienen
- El invierno que el contador no vino. Cuando te toca sostener, separá lo que no puede fallar de lo que puede esperar, y pedí lo que te falta antes de que sea tarde.
- La lata de galletitas. Si vas a fiar en una crisis, escribí las reglas, con un techo por cliente y uno total, y aplicalas a todos por igual.
- Tres meses de comisión mínima. Cuando te cambian las reglas, escribí tu número y tu fecha, y cubrite con un respaldo que tenga fecha para soltarlo.
- El julio de la socia. Mostrale al equipo la cuenta del mes flojo en una hoja, con lo que se corta primero si sale peor, y que lo primero sea lo de los dueños.
Parte III · Los que eligen
- Rejas, cuarenta años. Si elegís quedarte chico, elegilo sabiendo: costos fijos mínimos para aguantar cualquier mes, y un negocio que sin vos vale lo que valen las herramientas.
- La galería que se vaciaba. Si vivís del movimiento de otros, medí el movimiento, juntate con los que quedan y buscá lo que el competidor grande no tiene.
- La placa de bronce. Entregá en orden a los clientes que se van, visitá a los que se quedan y revisá las promesas que hiciste con miedo cuando el miedo pase.
- El plan que nadie compraba. Si algo no se vende, separá el problema de la solución: persistí en el problema mientras exista, y cambiá la solución con lo que digan los que te dijeron que no.
Lo que se repite
Leídas juntas, las doce tienen tres cosas en común. Se escriben antes: el límite, la regla, la fecha, las condiciones, se deciden con la cabeza fría, porque en el peor mes nadie decide bien. Se muestran: al equipo, a los clientes, al dueño de la galería, a quien tenga que confiar en vos mientras dura lo malo. Y cuestan: ninguna parábola termina sin una cuenta de lo que se pagó, en plata, en tiempo o en personas. Persistir con sistema no hace que los meses sin ventas sean gratis. Hace que se sepa cuánto cuestan y que se elija pagarlos.
Dónde nació cada personaje
- Carolina Ferreyra y Julieta Páez (parábolas 1 y 8): el libro de la organización de eventos.
- Osvaldo Quiroga y Ramón, el herrero de la avenida (parábolas 2 y 9): el libro de la metalúrgica.
- Mercedes Arce y Don Cuevas (parábolas 3 y 6): el libro de la panadería.
- Analía Ferrán y Brenda Ojeda (parábolas 4 y 7): el libro de la distribuidora.
- Doña Amanda, Tito Sáenz, Héctor Gómez Pardo y Martín Arrieta (parábolas 5, 10, 11 y 12): el libro del estudio contable.
Las parábolas se pueden leer sin haber leído esos libros. Quien quiera la historia entera de alguno de estos personajes, con los números de cada etapa y el sistema que terminó armando su empresa, la encuentra ahí, desde el primer día.